20 de diciembre de 2012

Nieve, música y FIESTA!!!

Hace algún tiempo que la Manada no se tomaba un descanso en familia así que ese Sábado subirían sus maletas, para dos días, al vehículo y pondrían rumbo hacía lo desconocido.

El temor recorría el cuerpo materno pues temía que su pequeño león sufriera ataques de histeria en pleno viaje. Pero no sería así.

El DVD portátil junto a las diversas paradas realizadas para un trayecto de poco más de dos horas, fueron el secreto del éxito, para llegar sin problema a las cubres de los Picos de Europa.

El manto nevado que esperaban encontrar y por el que pensaba deslizarse con su paipo no les esperaba, pero no fue motivo para perder la sonrisa y jugar con la poca nieve sucia que se encontraba a orillas de la carretera del aparcamiento.

Tras los muñecos de nieve, el aplastamiento de los mismos, y un improvisado descenso por las pendientes más minúsculas y resbaladizas del lugar, llegó la hora de que La Manada almorzara.

Así llegaron a EL OSO, un hotel ubicado en Cosgaya, en donde pudieron degustar un auténtico cocido lebaniego, que ni la bisabuela sería capaz de reproducir, en una ambiente tranquilo aderezado con los cánticos de Cachorro y sus risas, quien comió como un titan y se porto 20 sobre 10.

La sobremesa fue corta, pues el pequeño felino estaba sin siesta y no era cuestión de abusar, y así pudieron llegar a su destino final, Potes.

En el pueblo más bonito del mundo tendría lugar a las 18:00 una fiesta sorpresa para la abuelita del Cachorro quien cumplía 60 años.

El anuncio de "nos vamos de fiesta" reflejaba la alegría de Cachorro, quien no dudo en pedir permiso para tocar la batería al llegar a la Sidrería de Potes en donde se celebraría después del aniversario suegril un concierto.

Bailes, risas, lloros de la homenajeada y muchas emociones se dieron lugar en uno de los rincones más especiales para esta Manada.

Y al fin, el músico propietario de la batería sentó a Cachorro ante el instrumento musical más grande, más sonoro y más molón del mundo.

Como el mismísimo Lars Ulrich tocó y disfrutó de ello, saludando al público que le aplaudía a rabiar, mientras a los Rugientes se les caía la baba viendo la cara de felicidad de su pequeño niño.

Y así finalizó el primer día de su pequeña escapada familiar, con la mayor de las sonrisas y con un niño feliz, qué más se puede pedir.




4 comentarios:

  1. Pues no se puede pedir nada mas, solo que estos son los mejores recuerdos que luego uno puede guardar (y contar en au blog!)
    Me alegra que lo pasara tan bien, porque su felicidad es vuestra felicidad
    Un besote!

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    Respuestas
    1. Y tanto querida mia, disfruté tantísimo que como no contarlo en el blog jejejeje, ya sabes hay vivencias que no se pueden dejar de contar -se me cae la baba jajajaja-
      Un besazo

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  2. Pues nada más, que se va a pedir. Una sonrisa así para toda la semana. Un beso cachorra.

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    1. Gracias preciosa un besazo giganteeeeeeee

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