1 de marzo de 2012

Te va a coger la flor...

Frase lapidaria empleada por los sabios de las diversas manadas que pueblan el universo humano. Esta frase junto con "te ha cogido la sobaquera", "se te va a subir a las barbas", "está perdido de mañas", "como sigas así no vas ha hacer vida de él", "te ha cogido la medida" y un largo etcétera, son las sabias frases que una escucha antes, durante y después del nacimiento de un hijo.

Frases que dependiendo del momento en que te las digan pueden hacer más o menos mella en ti y en tu forma de entender la crianza. (Ay que ser fuertes señoras y no bajar la guardia, no dejarse convencer por mis adorados ajenos)

En alguna ocasión he comentado lo agradecida que estoy a todo lo que nos contó la matrona en preparación al parto, pues sus palabras tomaron vida en mi. 

Recuerdo como mi pequeño cachorro, los primeros 15 días de vida, era ese ángel adorable que toda madre desea, no lloraba, dormía solito en su cuna... pero las tornas se cambiaron y comenzó el lloro inconsolable, de día, de noche, (empezaba el ciclo de lloros a las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche, con intervalos en la madrugada). Así que comenzamos a dormirlo en brazos, acunándole, cantándole... Y aquí fue cuando empecé a escuchar las lapifrases.

Obviamente, estando recién parida tenia las hormonas a flor de piel (a día de hoy creo que aun no se me han calmado) y todos estos comentarios calaban hondo en mi. -ayyyy me estaré equivocando, lo estaré haciendo tan mal como dicen...

Y en este periodo de confusión y angustia fue cuando calló en mis manos "Besame mucho" y tras su lectura me quede de un tranquilo... la verdad que me reconfortó ver que no soy la única en el universo que piensa que el amor nunca está de más. Constaté que poder dormir a mi bebé en brazos es lo que debo hacer porque ese ratito que paso con él soy más que feliz y él también.

A día de hoy, que el bebé ya no es tan bebé el proceso sueño es el mismo. Tras la cena él pide irse a dormir, así que nos trasladamos al salón, se acurruca en mi regazo y "charlamos" un rato entre mimos y cariños. Después él pide irse a la cuna, y sentada en el suelo le doy la mano hasta que se queda dormido. 

Muchos pensarán que no solo me ha cogido la flor, que me ha cogido hasta el florero, puede que según su punto de vista tengan razón, pero soy tan feliz de poder disfrutar hasta el último segundo del día de mi cachorro, que me da igual lo que digan.

2 comentarios:

  1. Buen post. Lo comparto. Si bien es verdad que mis hijos duermen "bien" desde (casi)siempre, cuando han llegado/llegan noches no tan fáciles no he dudado en acompañarlos. Y que los demás digan lo que quieran.
    Me ha gustado el post, así q a ver si saco tiempo para ir leyéndote. Saludos

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    Respuestas
    1. Muchisimas gracias Golosi, estoy encantada de que me sigas leyendo. Un saludo.

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