20 de febrero de 2012

Carnavales

Después del diluvio, contra todo pronóstico, el sábado brilló el sol. Aprovechando que los elementos se ponian de nuestra parte, decidimos aventurarnos y salir de nuestra guarida. Tampoco nos alejamos mucho del hogar, pero eso sí lo pasamos de fabula.

Con la sonrisa en la cara cogimos la ruta para ir al "tin-tan". Sin soltarse ni un segundo de mi mano, Cachorro fue andando todo el camino, pues ya nunca quiere ir sentado en su silla, así que -para qué llevarla?. 

Cuando llegamos a la Alameda no sabía si ir a la casita, o directamente a los bota-bota de madera con forma de animales... así que cogimos aire y empezamos el recorrido.

Pero oh no, sorpresa!!! en la casita hay una princesa!!! ups!!! -aunque la niña iba monisima a Cachorro no se lo pareció y salió corriendo- Rugiendo -niña ñoooo!!! le di alcance cerca del "tin-tan" y parece que con el movimiento del columpio las aguas se calmaron.

En realidad la tempestad no habia hecho más que empezar, a quién se le ocurre que un pirata pasee a sus anchas por la ciudad, dónde ha dejado su barco, dónde tiene la espada, dónde está el loro.... cuestiones estas que a Cachorro le inquietaron y que aun explicandole que no era un pirata de verdad tan sólo un niño disfrazado no le tranquilizaron en absoluto por lo que volvió a poner pies en polvorosa.

Así pasamos un rato, entre risas, carcajadas, carrera va carrera viene, huyendo de los disfrazados, y jugando con todos los demás niños niños.

Y así, sin darnos cuentas, llegó la hora de ir otra vez a casa para comer. Pero antes hicimos un alto en el camino para tomar un café con la Yaya y hartarnos a patatas fritas.

Con las pilas puestas, tras una siesta, nos volvimos a ir esta vez en busca de la moto de Pocoyo que guarda Papá en el garaje.

Cachorro nunca habia ido al garaje, le encantó ver tanta herramienta, poder tocar la moto de Papá que hacia tanto que no veía.... pero lo que más le gustó fue ver su moto.

Y montado en ella nos fuimos rodando por toda la ciudad, esquivando el desfile de carnaval, porque eran más los que asustaban que los que nos gustaban. Hasta que llegamos a un lugar seguro en donde verlos pasar de lejos.

Y así, bajo la seguridad de una cafeteria acristalada, Cachorro vió algun que otro disfraz sin salir corriendo, incluso piendo -disfrá más!!!
Al caer la noche Cachorro durmió del tirón. Benditos Carnavales!!!



2 comentarios:

  1. La lógica de los niños es genial como cuando intenta buscarnos detrás del ordenador cuando hablamos por Skipe! ¿No os habéis disfrazado también vosotros? Así podrías ver cual es su reacción al descubrir que sois vosotros al cabo de un rato.

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    1. jejejeje no se me ocurrió, pero hoy todavía pensaba que iba a ver a los "pitutos" y "batman" por la calle....

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